Yo que quieres que te diga, eso del voto de castidad no va conmigo y desde luego tampoco con esta monja que hoy ha decidido confesárselo al padre José. Con buen pájaro ha dado que nada más escuchar eso se le ha puesto la polla como un palote. Se ha querido asegurar quién era la pecadora y al asomarse por las rejillas ella ya se estaba masturbando, menuda escenita se montan los católicos follando perversamente y con corrida final en la boca de la santa...