Mientras un chico espera que su novia termine de probarse sus trapitos, no puede evitar echar un ojo tras la cortina, donde ve a una rubia cañon. El tio todo alucinado no puede dejar de mirar, y encima la tia empieza a hacerle ojitos y a insinuarse, con lo que no puede evitar meterse en el probador y follarsela.
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